Quisiera compartir contigo esta carta de Andrés a Patricia, que logro por unos días unirnos nuevamente.
Cali, 19 de enero de 1977
Amadísima Patricia:
Acabo de terminar mi parte de la campaña de Sharp, y Hernán to¬davía no llega, y oh maravilla, acaba de comenzar a llover, Patty, y mi mamá me ha llamado dos yeces a preguntarme por ti, y en la última me dijo que lo que yo había hecho nunca se imaginó que lo llegara a hacer un hijo suyo, y yo a todo le dije que sí, que sí, mi amor. Llueve y por lo general me pongo romántico, pero como en esta vez no tengo en qué, estoy muy pero muy triste, ya no tengo palabras para decirte cuánto lo siento, cuánto me he despreciado, en qué forma mi acto vil de esa noche, ha derrumbado todo lo que yo creía, todo en lo cual pensaba, y ya casi no sé quién soy, no sé qué va a ser de mi vida, y lo que es peor: no sé qué va a ser de la tuya, y todo, todo, por culpa mía
Mi Mama me dijo que tu no habías podido darme mayores pruebas de amor, que viniste a pasar la Navidad conmigo, que renunciaste a un magnífico trabajo para buscar un poco de estabilidad a mi lado, y que yo al día me encargué de arruinar todo, y yo que otra cosa podía decide sino que sí, que tenía toda la razón, y ya mis hermanas le contaron que yo venía fumando mariguana desde hace cuánto. Estoy totalmente despres¬tigiado y no tengo a nadie.
¿Qué puedo yo decir, qué puedo hacer? Sé que es horrible la actitud suplicante que he adoptado pero es que nunca me acostumbré a afrontar las consecuencias de mis actos, el mundo me parece imposible, invivible, sin ningún sentido, si tú no estás conmigo.
He cometido un acto más de perversidad, Patica, el peor de todos, he insultado tu orgullo, pero será posible que ya no vuelvas a quererme más, Patricita, yo no tengo nombre, y que nadie sepa mi llanto y que nadie amparo me dé. Yo nunca quise portarme así con contigo, yo no sé qué fue lo que me pasó, todas en mi casa se han puesto de parte tuya, todas te compadecen.
¿Por qué es que le dan tantas rabias? Hay unas que no se las puedo perdonar. Se me hace inconcebible que con esa cara y esa figurita sufra de mal genio. Please, please, please, contésteme, contésteme, aunque sean dos o tres liniecitas, aunque no tengan nada que ver con nada, aunque solamente escriba su nombre arriba o abajo, como quiera el mío, ¿sí? Su letra me enloquece: se me hace, con todo perdón, pura letra de colegio.
Usted es la persona más linda y más buena del mundo, pero yo no la he debido conocer nunca. Y ahora no vaya escribirle más. La amo desde la uña del dedo gordo hasta la punta del dedo más largo y con toda la complicación que tengo adentro. Mejor dicho, se metió en la grande conmigo. Perdón si esto quedó feo. Me he mirado desnudo en el espejo (como usted acostumbra a hacer), y he sentido ganas pero de usted, es decir como si yo sintiera las ganas suyas. Se está perdiendo de mucho cada día que me deja solo. La amo en cantidad.
Besos y corazoncitos,
Andrés
No hay comentarios:
Publicar un comentario