Mi historia se desfigurar en una celda improvisada, ese aroma a sangre caliente, y las voces de niños cantando en el Infierno.
Jornadas brillantes bajo el sol fabricado, adulterando las horas pervertidas.
Ni negando los ojos puedes salir a caminar
Estabas allí esperando tu turno, … miedo, terror, pero también hay resignación, que lleguen rápido para poder salir de ese cuerpo cortado, golpeado, sin agua, polvo, manchas secas. Los ojos pegados con lagrimas rojas, la boca trizada por la sed, los dientes sueltos por el pié de turno.
Sobre el cemento solo habían dos formas de recitar, una era a gritos… la otra susurrando con el ultimo aliento.
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