un nuevo habito al levantarme, es olvidar mi cabeza sobre la almohada. Entonces cuando salgo a caminar ignoro con cual mano se debe saludar.
también mi mirada ha quedado acostada y así imposible logro el verde, azul ni el rojo.
Al ver todo tan semejante corro el riesgo de tropezar, caer al pozo de la soberbia
sin sentidos para capturar me paso de cuidados a descuidos
anomalía boca abajo caminado al revés
que infortunio el mió despertar solo a media
1 comentario:
Yo he intentado dejar el corazón, el alma, el futuro, y vidas pasadas, y tampoco sé con qué mano saludar.
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